diumenge, 6 de setembre de 2015

1985-Autosuficiencia

Tras la esperpéntica comparecencia de Artur Mas en el Parlament, en que el mitin que él tenía pensado se tornó en preguntas de la muy noble y leal oposición sobre las mordi­das de su partido, la conclusión más eviden­te es que el presidente de la Generalidad mintió en dos cuestiones fundamentales al negar las mordidas y al decir que el registro judicial de la sede de CDC era un montaje. «Ha sido un juez, una persona independien­te», explicó Rajoy a Carlos Herrera, «como un juez ordenó el registro de la sede de mi partido cuando yo era presidente del Gobier­no». Siendo Félipe presidente, en noviembre de 1902, el juez Marino Barbero ordenó el registro de Ferraz.

Contaba ayer en EL MUNDO Carlos Segovia que, entre 2008 y 2013, la fundación de CDC ingresó 7,1 millones en concepto de donativos. El año anterior, Zapatero hizo aprobar la Ley Orgánica 8/2007 de 4 de ju­lio sobre financiación de partidos para prohi­bir las donaciones anónimas y las de empre­sas que realizaran obras o prestasen servi­cios para las administraciones públicas.

En los 20 años anteriores, desde 1987, CiU fue la fuerza política española -dicho sea con perdón- que más donaciones anóni­mas había recibido, el 42% del total, según el Tribunal de Cuentas. El segundo partido en donaciones opacas fue el PNY con el 27,5%. El PR fue el tercero, con el 25%. En ese pe riodo, Artur Mas fue: conseller de Política Territorial y Obras Públicas, conseller de Economía y Finanzas y conseller en cap. Co­mo para no enterarse.

La denuncia partió de una concejal de ERC, Montserrat Gassull, y fue ordenada por el juez José Bosch Mitjavila, un juez ca­talán, tanto por lo menos, como su colega Santiago Vidal. No sé si tanto como Pasqual Estevill, representante de CiU en el CGPJ y condenado a nueve años por cobrar una mordida a sus imputados para eludir la cár­cel. Él lo hacía a ojo, no había elementos cuantitativos que permitieran aplicar el ca­non del 3%.

Es admirable la polivalencia de Esquerra: lo que denunció ante el juez una concejal del partido, lo taparon el miércoles en el Parla- ment Junqueras, que se ausentó, y la Incom­petencia Suma que hace las veces de secre­taria general. En febrero de 2005, Maragall y Mas sostuvieron uno de los diálogos parla­mentarios más desvergonzados y cargados de sobreentendidos que uno recuerde: «Us­tedes tienen un problema que se llama 3%». Mas sabía de que le hablaba el president, porque respondió: «Acaba de enviar la legis­latura (y el Estatuí) a hacer puñetas». Mara­gall entendió el recado: «Vale, lo retiro». ERC anunciaba sottovoce grandes escándalos de corrupción de CiU que ahora ocultan.

El procés afianza una hipótesis explicati­va que expuse en este hueco: CDC se ha he­cho independentista para ensayar el truco de los delincuentes que en tiempos medievales se acogían a sagrado para escapar al brazo de la Justicia. Quieren ponerse a salvo de la Justicia española; que Cataluña sea conside­rada un Montserrat más grande. Sin embar­go, hay motivos para la esperanza: no verán la independencia, pero acabarán empurados por jueces perfectamente catalanes.


Santiago González

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