dimarts, 15 de setembre de 2015

2013-Los independentistas convierten la Diada en el día del partido

NO HAY la menor duda de que el nacionalismo ca­talán es insuperable en el arte de la manipulación de las masas. Ayer la Diada se convirtió en un gran mitin electoral que concluyó con una petición ex­presa de voto para las listas independentistas por parte de la oradora que se dirigió a la multitud al tér­mino de la marcha por las calles de la ciudad.

En su alocución, la joven portavoz aludió en re­petidas ocasiones a la «república independiente ca­talana» que nacerá para crear un país nuevo, mejor y más justo» tras la victoria de los nacionalistas el próximo 27 de septiembre.

Por la mañana, Artur Mas, que no acudió a la manifestación, había asegurado que si los nacionalistas logran 68 escaños, el Parlament proclamará la independencia, aunque el porcentaje de votos sea inferior al 50% y al margen del nivel de participación. Lo que no dijo es si dimitirá si no alcanzan ese listón.

Lo que sucedió ayer en Barcelona corro­bora que Artur Mas y los nacionalistas se han apropiado de los símbolos de Cataluña y los han asimilado como un patrimonio partidista, de suerte que la Diada ha dejado de ser la fiesta de todos los catalanes para convertirse en día del partido o, si se prefiere, en un gran mitin electoral.

Como subrayaba ayer la plataforma Libres e Igua­les, Mas ha erigido un enorme muro de exclusión, que deja fuera de la condición de ciudadanos a quie­nes no se sienten nacionalistas en Cataluña y no asumen las señas de identidad del separatismo.

La iconografía del acto no pudo ser más revela­dora de los propósitos del nacionalismo, que identi­ficó ayer los ideales de la solidaridad, la democra­cia, la igualdad y la diversidad con los colores que portaban los manifestantes. ¿Es que acaso quienes no voten la lista de Junts peí Sí son insensibles a esos valores? Su apropiación demuestra la falta de respeto y la voluntad de exclusión de quienes no piensan como ellos.

La Diada se convirtió ayer en un gigantesco acto de propaganda, digno de los Estados totalitarios, con el altávoz entusiasta de TV3, cuyos comentarios provocaban sonrojo. La cadena no sólo ha perdido el más elemental sentido de la neu­tralidad sino que ha pasado a ofender la inte­ligencia de quienes observan con distancia lo que está sucediendo en Cataluña.

En realidad, sus gobernantes han conver­tido esta comunidad en un inmenso deco­rado donde escenifican sus fantasías y sus pasiones, sin el más mínimo respeto para quienes no comparten su proyecto. Será im­posible para las fuerzas no nacionalistas competir en igualdad de condiciones en la campaña que acaba de comenzar con este penoso espectáculo.

Si algo quedó claro ayer es que los nacionalistas han emprendido una huida hacia adelante que no tiene marcha atrás. El 27 de septiembre se juega mucho en las urnas, por lo que los partidos que de­fienden la Constitución tienen que volcarse en las dos semanas que restan hasta los comicios para mo­vilizar a esa Cataluña silenciosa, cuya voz ha sido acallada por el griterío de los secesionistas.


EL MUNDO DEL 12 DE SETEMBRE - EDITORIAL

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