dimecres, 16 de setembre de 2015

2018-Mas y el becerro de oro

La imagen del puntero abriéndose paso ante la multitud tiene reminiscencias bíblicas y culmina una semana en la que, al menos por dos veces, he escuchado a Artur Mas decir que todo esto está pasando porque es su deber acatar el mandato que le ha transferido el pueblo catalán en las tres últimas diadas. El president confía en que ésta sea la última Diada reivindicativa, lo que significaría que ha cumplido su misión: conducir a su pueblo a la tierra prometida. El profeta Moisés también arrancó a los suyos de la esclavitud y los condujo -a unos 600.000, como los que ayer estuvieron en las calles de Barcelona –hacia la Libertad. Igual que ayer se abrió la masa para dejar paso a la flecha que nos guía hacia la independencia, las aguas del Mar Rojo se separaron para marcar el camino a los hebreos y sólo se cerraron para ahogar al ejército que les perseguía.

Las aguas se han abierto con el inicio de la campaña electoral que ha comenzado -i qué casualidad! No, no es casualidad- con el día grande de Cataluña. Mas y sus seguidores han iniciado el camino de dos semanas hasta el 27-S que le ha de llevar al otro lado de la orilla, sin sopesar que, sea cual sea el resultado, corremos el riesgo de que el mar se cierre y nos ahoguemos todos. La encuesta del CIS, así como la de Sigma Dos, lo vaticinan. Las elecciones van a cuantificar -esta vez en urnas de verdad, no de cartón- la fractura de la sociedad catalana. Se quiera o no, son elecciones plebiscitarias, tal y como ha dispuesto que fueran quien las ha convocado, y tras el recuento ya nada será igual. Si los de Junts peí Sí consiguen la mayoría, solos o con quien quiera dársela, tenemos un problema. Pero si no Ja logran, la única diferencia es que el problema se aplazará, porque ia brecha  ya tendrá forma de escaños y porcentajes de votos. Estarán los de Juntos por el Sí y los Juntos por el No. Ni izquierdas ni derechas, ésa será la marca que cada parlamentario llevará sobre su piel.

Ya desvelaba Josep Borrell lo que le dijo en una ocasión Jordi Pujol: «Usted no es catalán, usted ha nacido en Cataluña». Y el le contestó "y Vd. quien es para dar carnets de catalanidad?" La misma política del conmigo o sin mí de la que se lamenta el presidente de Naturhouse, que no quiere que no sea compatible adelgazar a catalanes con adelgazar al resto de los españoles.

El president ha entrado en trance. Como Moisés subió al monte Sinaí para recibir las tablas de la ley, él está en lo más alto de Montjuic (monte de los judíos) dando los últimos retoques a su hoja de ruta mientras observa a su pueblo manifestarse. Cuando el profeta bajó tras cuarenta días de meditación se encontró con que su pueblo se había cansado de esperar y había fundido oro para esculpir un becerro al que adorar. Mas confía en los suyos y descenderá de su montaña el 27-S confiado en que ningún becerro de oro habrá sustituido a su estelada. Y presto, como Moisés, a iniciar la travesía del desierto.


RAFAEL MOYANO

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