dimecres, 16 de març de 2016

2553-BARBERA CONTRA RAJOY

A este paso, Rita Barbera y los concejales del Ayuntamiento de Valencia van a hacer más para cargarse definitivamente a su partido y para decapitar políticamente a Rajoy, que todas las andanadas de Rivera y todos los insultos de Sánchez contra el lí­der del PP De lo sabido hasta ahora, que ha pasado directamente a ser una obscenidad grabada en audio, lo único que hay que exi­gir a la totalidad de los implicados en la operación es que pongan inmediatamente su cargo a disposición de su partidô Inclu­ye esto a la ex alcaldesa, por más que insis­ta en su primigenia inocencia, porque, en el mejor de los casos para ella, su responsabi­lidad política es tan inmensa que no sopor­ta ni por un segundo su empecinada e inú­til terquedad.
Sólo la decisión adoptada ayer tarde por su partido de abrir un expediente informa­tivo a lo sucedido en Valencia, ha podido controlar el terremoto que lleva días avi­sando, desde su epicentro en la calle de Génova . con arrasar al PP
Y mire usted por dónde, la sólida unidad de la mayor parte de los militantes y la to­talidad de los dirigentes en torno al liderazgo de Rajoy, tenazmente barrenado desde el exterior, ha estado a punto de saltar por los aires, por lo menos en su expresión pú­blica, a cuenta del tratamiento que la seño­ra Barbera exige para sí con una desconsi­deración incalificable hacia su partido.
Lo sucedido ayer fue una prueba de has­ta qué punto las nuevas generaciones de di­rigentes están saturadas de torear con los pufos de algunos de sus mayores, que se comportan como si fueran acreedores de un respeto que no merecen. Y Mariano Rajoy participa de esa corriente contempori­zadora que ha desbordado ya los cauces de lo tolerable y que amenaza con anegar al partido. Rajoy dice que le tranquiliza que Barbera acuda a declarar ante el juez. Lo que no dice, y debería haber dicho con to­tal claridad, por mucho cariño que le tenga a su compañera de campañas electorales y puntal de antiguos éxitos ya extinguidos, es que lo sucedido es un escándalo inadmisi­ble y pedir que todos los imputados por el juez renuncien ya a sus actas. Porque es el juez quien deberá decir si constituyen, o no, delito las actividades que está juzgando. Pe­ro cualquiera puede decir, y debe hacerlo, que ésas son actividades impresentables. Y que, en el caso de la alcaldesa, sólo por ha­ber ignorado, como ella sostiene, la existen­cia de esa red de blanqueo «a la chica», de­bería haber comparecido avergonzada pa­ra pedir perdón a los ciudadanos por su pésima manera de entender las responsa­bilidades de su cargo.

Rajoy no puede seguir poniendo paños calientes a quienes tienen encendida una hoguera debajo mismo de su asiento.

VICTORIA PREGO

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