dijous, 24 de març de 2016

2575-CRISPACIÓN INTERESADA A CUENTA DE LA DIPLOMACIA

QUE EL PRESIDENT de la Generalitat no haya logrado a estas al­turas de la legislatura una reunión al uso con el presidente del Go­bierno, aunque esté en funciones, no deja de ser una anomalía. El proceso independentista ha dete­riorado hasta límites insospecha­dos la relación que deberían man­tener en un marco no ya de cor­dialidad, sino sobre todo de lealtad y respeto institucional dos admi­nistraciones que están condenadas a entenderse. El desafío que ha su­puesto la creación de un Departa­mento de Asuntos Exteriores, in­mediatamente recurrido por el Go­bierno ante el Constitucional y posteriormente suspendido, no ha ayudado tampoco a mejorar las re­laciones que tocaron fondo en la última etapa del president Artur

Mas en la Generalitat. Este lunes Puigdemont se disponía a realizar su primer viaje internacional y la desgracia del accidente mortal de Tarragona abortó sus intenciones. Con todo, la Generalitat no ha de­jado pasar la oportunidad de rentabilizar el viaje privado que reali­zó el alto mandatario italiano Matteo Renzi, muy afectado por el fallecimiento de las jóvenes italia­nas en el accidente. Y tampoco ha dejado pasar la oportunidad de buscar polémica donde no la ha­bía, quejándose del supuesto ninguneo del ministro de Exteriores o del mismo Rajoy, cuando ya hubo representación ministerial desde el primer momento en Tarragona. Si Llanos de Luna respetó la privaci­dad de la visita de Renzi, no debe ser motivo de crítica.

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