dilluns, 21 de març de 2016

2567-EL MAL SUEÑO DEL GOVERN

LA CUP DEBERÍA ACABAR siendo un problema para el Govern. Demos­traría que los radicales quieren romper con todo y que Junts pel Sí tiene asumido que cada día sin independencia tiene que buscar argumentos pa­ra explicarlo. Para los de Anna Gabriel es fácil dejar con el culo al aire tan­to a los dirigentes de CDC como a los de ERC. Y ya han tardado.
La iniciativa parlamentaria que la CUP quiere tirar adelante para que sea votada el próximo 30 de marzo reclama desobediencia en todo. Pi­den pasar de la sentencia del Tribunal Constitucional que anula la de­claración independentista un plan de actuación que aclare las fases del proceso constituyente en una máximo de 30 días. Pocas puñetas. ¿Qué significaría que Junts pel Sí vote en contra de esa moción? La CUP quie­re demostrar que el Govern no está trabajando de forma decidida por la independencia o que todo se trata de dar pasos que, en realidad, sirven de poco. Cada uno sabe dónde está. Los dirigentes de las dos formacio­nes, o de las tres, viven el día a día de la pequeña cocina política. Pero, ¿y sus votantes? De verdad saben qué hay de cierto en las promesas del pa­sado y, sobre todo, del presente.

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