diumenge, 25 d’octubre de 2015

2137-CORRUPCIÓN Y NACIONALISMO

DEBEMOS a los fiscales del llamado caso del 3% la definición más precisa hecha hasta ahora de la corrupción en Cataluña y, por ende, en toda España. Excusándose por actuar contra los que nunca han actuado, disculpándose por molestar a los que, por falta de costumbre, se sientan molestos, y aclarando que hacen lo menos posible para cumplir con su obligación, dice la Fiscalía que por la «especial condición de CDC como partido político y piedra angular del sistema constitucional, la diligencia de entrada y registro se ha limitado escrupulosamente a los elementos de investigación». Aun así, un mozo de escuadra, diácono y de Junts pel Sí (Bwana Godo) multó a la Guardia Civil por aparcar ante el Ayuntamiento de Olot para detener presuntos y acopiar pruebas; y el juzgado de Vendrell se ha negado a aumentar su plantilla con ocho ayudantes más para procesar la ingente información salvada de la trituradora de la banda de Mas y Pujol.
Pero ni ochenta ayudantes más en el juzgado ni ochenta trituradoras pueden aquilatar mejor lo que los fiscales han definido, involuntariamente, como base del delito: que Convergencia es la «piedra angular del sistema constitucional». Un extraterrestre objetaría que la base de rodo sistema constitucional es la Constitución, o sea, la Ley, nunca un partido sujeto a ella. Pero cualquier terrícola sabe que desde el «tranquil, Jordi, tranquil» la ley que rige en Cataluña es que el nacionalismo puede ciscarse en todas las leyes, empezando por la Constitución, sin que nadie, fiscal, juez o simple ciudadano puedan llevarlo ante los tribunales. Esa es la única ley vigente desde 1980: no existe la legalidad para estorbar a los que actúan en nombre y a cuenta del nacionalismo y no deben impetrar su amparo los que se vean lesionados en sus derechos por la costumbre -hecha ley- desde que Pujol instauró la «dictadura blanca» que predijo Tarradellas.

Cuando EL MUNDO empezó a publicar las fechorías de los Pujol, el fiscal superior de Cataluña insultó y anunció feroces querellas contra este periódico. No ha sido procesado por prevaricación. Había entendido que la «piedra angular del sistema constitucional» es esta partitocracia que, con la ayuda constante de políticos, jueces, fiscales y periodistas, ha convertido Cataluña -y España toda- en explícita cloaca.

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