dissabte, 31 d’octubre de 2015

2151-ADELANTE CON LOS FAROLES

Hemos alcanzado el punto tras el que no cabe sino avanzar. El desafío lanzado  por las fuerzas independentistas con carácter de ur­gencia -que esconde el deseo de los dirigentes de CDC de eludir cuanto antes las consecuen­cias de la acción de la Justicia española- es de una nitidez tal que reclama una acción inme­diata del Gobierno. Y no basta con que el pre­sidente anuncie que todos los recursos políti­cos y jurídicos están listos y preparados para ser puestos en marcha. Es imprescindible ac­tuar ya, respetando la ley, por supuesto, pero no escondiéndose detrás de consideraciones jurídicas exquisitas que lo único que harán se­rá paralizar la actuación del Gobierno.
Cataluña está metida ahora mismo en un huracán devastador en el que se mezclan la lo­cura colectiva de una parte de la población, la irresponsabilidad política de los dirigentes que han llevado a esa población al embeleco, una carrera temeraria hacia la destrucción del país y el descubrimiento de la más gigantesca red criminal de corrupción que apunta ya directa­mente a la Generalitat y a su máximo repre­sentante, Artur Mas.
En esa merdé están todos ellos metidos has­ta el cuello y han pensado que pueden escapar de su propia trampa embistiendo rápido, rápi­do, ahora que el Gobierno está casi en funcio­nes y las Cámaras disueltas, contra la unidad de España y contra la soberanía nacional, que es un patrimonio irrenunciable de todos los es­pañoles. Este es un hecho al que hay que en­frentarse inmediatamente y sin miedo.
El presidente del Gobierno debe saber que cuenta en este asunto con el apoyo de la in­mensa mayor parte de la ciudadanía. Y es exigiible que los líderes de la oposición manten­gan el respaldo expresado ayer por Sánchez y Rivera a la acción del presidente, aunque esa acción pueda suponerle a Mariano Rajoy un aumento de los votos en las próximas eleccio­nes, cosa harto probable si se decide a poner pie en pared de una vez por todas. Pero lo que está sobre la mesa es de una trascendencia que va mucho más allá del nombre y de la ideología de quien va a ocupar la Presidencia del Gobierno. Porque el desafío es a España y a todo aquel que ocupe el Palacio de La Moncloa en los próximos cuatro años. Y no hay respuestas intermedias a la secesión que aca­ban de poner en marcha esos políticos catala­nes que, no habiendo conseguido ni siquiera la mitad de los votos para respaldar sus pre­tensiones, carecen de cualquier legitimidad para una acción que, además, rompe la legali­dad por los cuatro costados.
El artículo 155 de la Constitución no está de­sarrollado, pero eso no puede ser un impedi­mento para salir al paso, cuanto antes y con to­das las herramientas, de lo que se anuncia co­mo una inminente sedición en cuanto el Tribunal Constitucional empiece a sancionar a quienes incumplan sus resoluciones. Adelan­te con los faroles, no hay otra salida.

 VICTORIA PREGO

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