dilluns, 26 d’octubre de 2015

2139-DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

Mientras los pájaros cantan entre la nie­bla de un otoño por ahora plácido, en Ca­taluña, como dice la canción anarquista, «negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver / aunque nos es­pere el dolor y la muerte / contra el enemigo nos llama el deber». El enemigo es España, ante la cual, Juntos para el Sí y la CUP traman una declaración de independencia. Con el partido de la burgue­sía bajo sospecha de corrupción con empresarios y políticos detenidos, la patronal dividida y la gente desconcertada, el debate soberanista se encona. «Creo -me informa un catalán, hombre cercano a Mas en Madrid- que harán algún tipo de declaración en el Parlament pero no se ejecutará». Piensa mi informante que esto de Cataluña puede terminar mal. «Lo que debemos intentar es que no termine muy mal. La rabia se está agrandando». No habrá investidura del Presidente ca­talán hasta después del 20-D. Después de esa fecha habrá acuerdo para reelegir a Mas o a otro que éste proponga. «Veo poco probable que se convoquen nuevas elecciones en Cata­luña. A las generales CDC y ERC irán semijuntos. Sacarán buenos resultados, unos 20 diputados. La cuestión es cuál se­rá su posición ante el proceso de reforma de la Constitución que sin duda se abrirá. Esta es la clave. Si CDC y ERC entran a consensuar una reforma, la situación entra en otro cami­no». «¿Y qué ocurrirá -pregunto- si no entran en el presunto consenso constitucional?». «Si no lo hacen e intentan aplicar su hoja de ruta ,-contesta- tememos que habrá intervención y todo terminará muy mal».
Puede terminar muy mal porque los nacionalistas catala­nes se han liado con la CUP anticapitalista, enemigos del Estado, incluido el catalán. La burguesía catalana se ha agregado a un motín en marcha de libertarios y antisistema. Anarquía quiere decir sin líderes, sin orden. Los de la CUP además, quieren romper España, el euro y no pagar la deu­da. Se consideran la izquierda de la iz­quierda, y al contrario que los anarquis­tas del 36, apoyan la independencia y la república de los catalanes. ¿Dónde van los partidos de los burgueses, sin corba­ta y sin seny, junto a los viajantes sin li­bretas de pedidos y los asambleístas que proponen la insumisión?
Como pensó Camilo José Cela, cuando era senador real y descubrió la indomable actitud catalanista radical de mo­sen Xirinacs, los nacionalismos, como las; religiones y los mesiánicos de la política, «son una sustancia de efervescen­cia continuada, o sea que están desprendiendo burbujas ga­seosas sin darse un punto de descanso y, en consecuencia, no se pueden envasar porque revientan el recipiente y rebro­tan cada vez con más fuerza». Ahora burgueses y anarquis­tas, como los irlandeses de los poemas de Yeats cazan las burbujas de la espuma, tienen un incendio en la cabeza; sue­ñan con una Cataluña con ríos llenos de salmón y para em­pezar quieren hacer de su Parlament una asamblea consti­tuyente que recite una declaración de independencia.


RAUL Del  POZO

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