divendres, 4 de desembre de 2015

2261-ARTUR MAS EL GUIA DE LOS INDEPENDENTISTAS CATALANES

Artur Mas no perdió un minuto para pedir para su formación el voto útil de los independentistas en las elec­ciones generales del 20 de diciem­bre. Consciente de que la guerra abierta entre Convergencia y la CUP por la investidura ha consternado a parte del soberanismo, el presidente de la Generalitat en funciones afir­mó: «La gente que ha ido a las mani­festaciones, los que votaron sí-sí, es­tá regalando una papeleta del Gordo a los que nos quieren hundir, al PP y Ciutadans, si no va a votar».

En un pabellón de la Nova Icaria bastante más desangelado que en anteriores inicios de campaña -no había nadie en las gradas, todos los asistentes cupieron en la pista-, Mas trató de insuflar ánimos a la parro­quia convergente con un tono y un lenguaje desconocidos en él. «Nos decían que el 9-N nos cagaríamos en las bragas y no pondríamos las ur­nas porque era imposible, nos decían que no seríamos capaces de unir al soberanismo. Era imposible, y lo hi­cimos posible», dijo, en alusión al le­ma de la campaña.

Pero también admitió las dificul­tades: «Aunque estemos un poco embarrados, hayamos tropezado en negociaciones complicadas, te­ned presente que lo que tenemos entre manos saldrá bien, y al final con investidura o elecciones iremos hacia adelante».

El partido que inventó Jordi Pu­jol hace 40 años afronta su última campaña electoral con su nombre fundacional, aunque ahora esté ca­muflado bajo la denominación de Democrácia i Llibertat. En los pri­meros meses de 2016 se celebrará un congreso que borrará las siglas históricas de Convergencia Demo­crática Catalunya definitivamente. Se trata, precisamente, de hacer ol­vidar los desmanes del fundador y de su familia.

El plan está cogido con alfileres: ahora mismo, peligra por dos frentes que pueden provocar que la refunda­ción se convierta en una demolición en toda regla. El primero es la inves­tidura de Mas, que sigue pendiente de que el ala más concomitante con Convergencia de la CUP (encabezada por David Fernández) consiga convencer a la más sensible con los recortes sociales del Govern. El se­gundo frente es el resultado electoral que logre Francesc Homs, el contro­vertido portavoz de la Generalitat en la última legislatura.

El sector de la CUP más crítico con Convergencia todavía espera que un mal resultado de Homs convenza a Junts pel Sí de que pre­sente a otro candidato a president. Así que de él, fiel escudero de Mas e ideólogo del giro independentista que ha fracturado todo el espa­cio político catalán, depende en gran medida el futuro del jefe.

Mas dejó ayer muy claro el peso que Quico Homs -lo llamó siempre por el diminutivo- ha tenido en el Govern en los últimos años, como sustituto de David Madí en la sala de máquinas. «Se marcha a Madrid mi mano derecha, con una lealtad a prueba de bombas. Os pido que le deis la misma confianza que le doy yo, no os arrepentiréis», dijo para presentar al candidato al Congreso.

Homs no pudo más que agrade­cer los cumplidos con una gran son­risa y anunciar que «tras el solsticio de invierno [el 21 de diciembre], las noches se hacen más cortas».


Leído en El Mundo del 4 de diciembre.

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