dijous, 10 de desembre de 2015

2280-ATAJO DE PATRIOTAS

Este periódico afea la conducta de un embajador y un diputado, ambos del PP, por comisionistas. (Comisario Renault: «¡Qué escándalo, qué escándalo! He descubierto que aquí se juega». Croupier: «Sus ganancias, señor»). Luego dicen algunos que si el descrédito de la política es peligroso. Que si la corrupción es un mal localizado. Pero lo temerario es esta bacanal de dinero que se reparten cargos públicos haciendo palanca en negocietes privados. Parece que la práctica no es ilegal, pero es fea de cojones. El PSOE impulsó un código ético para disimular este tocomocho, que no para evitarlo. Y aquí seguimos. Buena parte de sus señorías han hecho del Congreso de los Diputados una Cámara de Comercio particular y paralela donde además de trincar sueldo y dietas oficiales se ocupan de sus benéficos mamoneos. Qué lujazo de representantes. Qué arrojo.

Gustavo de Arístegui y Pedro Gómez de la Serna, los señalados en la exclusiva de Quico Alsedo y Pablo Herraiz, forman parte de la cuota activísima de aquellos que se descojonan de usted y de mí con sus ñapas y jaculatorias. Una vez al año todos acuden al Hemiciclo a hacer algo de punch electoral con el de enfrente, pero el resto del tiempo andan en las mordidas que favorece el cargo, currándose esa Sociedad Anónima que es su España, la de sus clientes, la de sus colegas. Algunos se acusan minuciosamente en lo abstracto, pero sin afearse de más el tinglado ni culparse en el juego de manos. En las Cortes, como en Las sillas de Ionesco, sobran banquetas. Sobran tahúres.

Sobran trajinantes legales. Sobra el milagro del pan y los peces blanqueado con votos.

Aceptarlo, ampararlo, entenderlo y mantenerlo es darle carta de naturaleza al trapicheo, al sisle, al pufo, al enchufe, al espadismo de aforado. Esto es corrupción. Es decir: caos. Y nunca tiende a ser igualitario. Le debemos pedir más a la democracia. Aunque sólo sea por no aceptar a esos maulas que en los debates fingen ojos de asombro y voz de ofensa, pero saben de la mierda que amparan en su casa. No les bastaba con tener el gin torne a tres pavos en el bar del Congreso. Qué va. Atajo de patriotas.


ANTONIO LUCAS

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