dimarts, 5 de gener de 2016

2360-LA DIMISIÓN DE BAÑOS, EL ÚLTIMO GIRO DEL FOLLETÍN

LA RENUNCIA de Antonio Ba­ños al acta de diputado por la CUP sólo se puede interpretar en clave de su falta de experiencia política. Los procedimientos de votación de la formación a la que representó durante la campaña electoral se han respetado escru­pulosamente, y de hecho él mis­mo se cansó de decir no a la in­vestidura de Artur Mas durante todo el proceso de negociacio­nes, con más o menos ironía y hasta con tranquilidad, como él mismo señaló en la segunda se­sión del debate al que se sometió la candidatura de Mas a la presi­dencia de la Generalitat.
Con todo, en el último trecho de las conversaciones su postu­ra cambió, según se desprende de los escuetos motivos que ha aportado en su carta de renun­cia. Su único y último objetivo era conseguir la ruptura con Es­paña. El no a Mas, visto así, no significa per se que se haya abortado ese objetivo, sino que cuando menos se ha frenado, si no aplazado. La hoja de ruta in- dependentista no tiene que pa­sar expresamente por una sola persona, y así lo defendieron hasta la saciedad la CUP y ERC.

La renuncia de Baños, en es­te sentido, parece más relacio­nada con la bisoñez política de la formación, que ensanchó su base social con votantes con distintas prioridades a las que realmente centran el eje de un partido independentista, sí, pe­ro profundamente libertario y antisistema.

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