dimecres, 6 de gener de 2016

2362-UNA SUBASTA INFAME

Lo dicho: el baile no acababa ayer, la música va a seguir sonan­do hasta que el domingo se apa­gue. Porque estos señores, que ya han demostrado que están dispuestos a saltarse las leyes que no les gustan y a desobede­cer a los tribunales que les con­denan, no van a tener el menor empacho en pasarse las normas procedimentales del Parlament por el arco del triunfo. Quiere es­to decir que, al menor indicio de que un par de miembros de la CUP no hace falta más, estén dis­puestos a saltarse lo decidido el pasado domingo en la enésima votación sobre el futuro político de Artur Mas y vayan a prestarle su apoyo, la presión sobre los otros ocho diputados cuperos pa­ra que se abstengan va a ser de tal naturaleza que no descarte­mos que la diligente y devota Forcadell acabe convocando un pleno de la Cámara el mismísi­mo domingo si existe una sola posibilidad de seguir adelante lle­vando los despojos de Mas como estandarte de la soñada libera­ción de Cataluña.
Ésa es la apuesta real de un Artur Mas que ayer se hundió di­rectamente en el humor negro cuando dijo aquello de que la Presidencia de la Generalitat no era una subasta de pescado. Sí, señor Mas, es exactamente en eso en lo que ha convertido usted su cargo y la institución que lo sustenta. Porque no otra cosa ha sido la subasta a la que se ha so­metido frente a sus prestamistas de la CUP que, al final, después de imponerle unos intereses de usura y de que Mas los haya pa­gado, le han expulsado del garito con un puntapié en el trasero.
Dice Mas que ya no se puede ceder más. Claro que no, porque ya se ha cedido todo lo que se podía ceder. ¡Y a cambio de na­da, que es lo mejor de esta histo­ria! Porque Mas no tiene en prin­cipio -aunque conviene esperar al domingo a medianoche- op­ciones para ser presidente pero a cambio los ultra izquierdistas ya tienen en el morral, la resolu­ción impuesta por ellos y que es­tá aprobada por el Parlamento catalán, con su anexo incluido. La victoria de la CUP en este cu­lebrón de ínfima estofa ha sido ya absoluta.
Con esa victoria en la mano, es posible que a los miembros de la CUP se les haya pasado por la cabeza la idea de que unas nue­vas elecciones serían muy conve­nientes para sus propósitos por­que piensen que, después de es­te éxito, sus perspectivas electorales han mejorado. Inclu­so pueden estar pensando en ha­cer una oferta electoral de un frente amplio de izquierdas para acceder con comodidad al Go­bierno de Cataluña.
Si fuera así, se estarían equivo­cando gravemente. La repetición de elecciones va a suponer un descenso de la participación y, con ese descenso, ya no les será posible a los independentistas es­grimir un apoyo masivo de los electores a su insensata apuesta de secesión. Por lo tanto, el famo­so procés, que ya está moribun­do, recibiría el tiro de gracia.
¿Y a quiénes van a responsa­bilizar del fracaso del intento de alcanzar la felicidad por la vía de la secesión? A los miembros de la CUP. Eso quiere decir que to­do el tratamiento obsequioso, adulador, que han venido reci­biendo de los medios catalanes, generosamente regados con di­nero de la Generalitat, volvería sus cañones contra ellos y les so­meterían al peor de los castigos: el silencio. Si se repiten las elec­ciones, la CUP lo va a tener muy difícil. Sólo ERC se salvaría de la quema. Una vez más.

VICTORIA PREGO

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