dilluns, 16 de novembre de 2015

2205-LOS CATALANES PAGAN UN ALTO PRECIO POR LA DERIVA SEPARATISTA

LA DERIVA independentista en Cataluña no les está saliendo gratis a los catalanes. A las estreche­ces económicas de la Generalitat y el hundimien­to de la deuda de Cataluña a bono basura, lo que implica disponer de menos dinero para gasto so­cial, se suma el freno en seco a las inversiones por la incertidumbre que genera el proceso soberanis- ta. Así lo denuncia Javier Vega Seoane presidente del Círculo de Empresa­rios, quien se muestra nítido y taxativo a la hora reivindicar la necesidad de estabilidad. «A ningún empresario le gusta estar en un territorio donde se incumple la ley», subraya.

Alrededor de un millar de empresas salieron de Cataluña en 2014, un dato que revela el riesgo de la deslocalización y que a buen seguro se agrava­ra tras la aprobación hace una semana de la reso­lución independentista en el Parlament. La adver­tencia del Círculo de Empresarios, que aglutina a una veintena de empresas y bancos del Ibex, no es aislada. Algunas de las principales compañías ins­taladas en Cataluña ya han dejado patente su preocupación por aquello que el Financial Times definió esta semana como «estúpida carrera inde­pendentista». Volkswagen, por ejemplo, ralentizó el año pasado su apuesta por Cataluña destinan­do a la República Checa la producción de un nue­vo modelo. La mayoría de las multinacionales, aunque en privado, no ocultan sus temores ante una hipotética salida de la UE y el establecimien­to de barreras que mermarían el mercado.


La quimera soberanista esconde estos avisos bajo el pretexto de liberarse del yugo fiscal y eco­nómico de España que, según el argumentarlo in­dependentista, oprime a la economía catalana. Lo que ocurre es justo lo contrario. Es la hoja de ruta secesionista la que pone en peligro el futuro de Cataluña. José Luis Bonet, presidente de la Cáma­ra de Comercio de España y de Freixenet, ha re­calcado en numerosas ocasiones la «obligación moral» de los empresarios de denunciar las nefas­tas consecuencias que acarrearía la secesión. La clase empresarial catalana, hasta ahora mayoritariamente parapetada en el siencio y la equidistan­cia, debe sumarse a la voz valiente del Círculo de Empresarios. Lo contrario supone coadyuvar, por omisión, en la huida hacia adelante de Mas.

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