divendres, 27 de novembre de 2015

2237-CAIUS DETRITUS MAS

Nadie podría llevar al cine el esperpento catalán, esa españolada. Faltan las perso­nas claves para materializar la historia. Azcona y Berlanga para armar la narra­ción; Sazatomil y Mari  Santpere encar­nando a los protagonistas. Objetarán que el gran Saza era más alto que el pequeño Artur, pero asi son las cosas en la ficción. Cuando Albert Boadella armó Ubú, pre­sident, era evidente que el actor Ramón Fontseré era mucho más alto que Pujol, el bonsai al que encarnaba. La realidad siempre es más chaparra que el arte que la cuenta. Berlanga conseguía escenas co­rales con siete u ocho personajes en cua­dro que se movían sin tropezarse unos con otros ni salirse del fotograma. Es algo que no acaban de conseguir los persona­jes de esta ópera bufa a pesar de sus ta­maños recogidos.

La última propuesta de Mas para sedu­cir a sus improbables socios de la CUP es una presidencia coral, asamblearia. Mas sería un hombre de paja, dicho sea sin ánimo de señalar, sostenido en la Presi­dencia por Raúl Romeva. cabeza de lista de los  Oriol Junqueras, por ERC, y Neus Munté, por Convergéncia. A uno le parece que para redondear la oferta, el profesor Junqueras debería confiar la Pre­sidencia de Esquerra a su cabeza de lista por Barcelona. Gabriel Rufián, un nom­bre de arcángel y un apellido que es pura justicia onomástica.

Es imposible saber si la CUP acabará siendo sensible a la permanente rebaja de sus presupuestos éticos y estéticos con que les está obsequiando un hombre que no ha dudado en ponerse en ridículo des­de su segunda intentona de acceder a la Presidencia en 2006. Visitó la tumba de Guillé el Pilos para pedirle el voto y juró ante notario (tres para mayor seguridad: Joan Caries Ollé, Inma Domper y Lluís Jou) que jamás de los jamases pactaría con el PP promesa que violó en cuanto se salió con la suya al tercer intento en 2010, firmando un pacto de legislatura con Ali­cia Sánchez-Camacho. Claro que como a él las legislaturas le duran tan poco debió de parecerle un pecado venial.

Los antisistema están divididos entre los que se muestran sensibles a las presio­nes de Convergéncia y sus juventudes, que han colgado al honorable en funcio­nes cabeza abajo en un cartel, que parece escrito originariamente en castellano (Hasta nunca, Mas) y traducido al catalán después (Fins mai, Mas).

He aquí un hombre portentoso. Quería la ruptura de España y sólo ha roto Cata­luña, la coalición CiU y los dos partidos que la formaban: CDC, que se ha disuelto para refundarse como Democracia i Llibertat, y UDC, que ha sufrido una escisión por Demócrates de Catalunya. Ya sólo le falta romper la CUP para convertirse en Caius Detritus, el personaje de Astérix en La Cizaña. Así se explicaría la metáfora de Homs y su horror a las hienas que amenazan con comerlos.


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