dimecres, 10 de febrer de 2016

2461-UNA BOMBA DE RELOJERÍA

Rita Barberá va a mantener su condición de aforada aunque se disuelvan las Cá­maras si hay nuevas elecciones porque ha sido adscrita por su partido a la Dipu­tación Permanente del Senado. Así es co­mo el Partido Popular intenta proteger a uno de sus iconos de los tiempos de es­plendor, aunque el verdadero problema para su formación es que Rita Barberá es en este momento una auténtica bomba de relojería que puede tardar mucho o poco en hacer explosión pero que, cuando lo haga, va a dejar una inmensa cantidad de damnificados y no lo que ahora se llama piadosamente «daños colaterales», sino daños esenciales y muy profundos.
El problema de los populares con su en otro tiempo venerada alcaldesa es que es­tá sitiada por un círculo de evidencias de corrupción que la rodea por todas partes y no le deja ni un mínimo resquicio para escapar de él. Es evidente que el mejor favor que le podía hacer a su partido en este momento es renunciar a su cargo y enfrentarse a la ola que inevitablemente la tiene que arrollar por la sencilla razón de que todos, absolutamente todos sus colaboradores están siendo investigados por una trama de corrupción masiva y muy bien organizada durante los años en que ella estuvo al frente de la alcaldía de Valencia.
Y, dado que las investigaciones llegan hasta las mismísimas puertas de su des­pacho, aunque hiciéramos el ejercicio an­gelical de pensar que las fechorías se de tenían allí como impedidas por una fuer­za sobrenatural, es obligado preguntarse, y preguntarle a ella, a qué clase de vigi­lancia sometió durante tantos años a sus subordinados.
Parque en el mejor de los casos, aun admitiendo la inverosímil versión de que ella se mantuvo inmacu­lada frente al pecado, su responsabilidad política es inmensa, extraordina­ria. Y de ella tendrá que dar cuenta más pronto que tarde.
Lo que pasa es que Barberá se ha enrocado y no quiere salir de su fortaleza. Ha exigido que el partido la de­fienda y no ha cedido ante las peticiones, casi las súplicas, de que dimitiera y se en­frentara a cuerpo a las investigaciones y probables acusaciones que van a caer so­bre ella. Es evidente que ha ganado esta primera batalla, lo que significa que la querida Rita va seguir pendiendo sobre la cabeza de Mariano Rajoy durante este dificilísimo período en el que el líder del PP va a esforzarse por recuperar algo de la iniciativa política perdida a favor de Sánchez al tiempo que intenta que su ad­versario fracase en la travesía que ha em­prendido hacia la presi­dencia del Gobierno, de modo que él, Rajoy, pue­da volver a aspirar a recu­perar el poder bien en una sesión de investidura, bien a través de unas nue­vas elecciones.
Es sobre este paisaje endemoniado sobre el que va a estar planeando la oronda figu­ra, cebada de material políticamente ex­plosivo, de la alcaldesa de Valencia. Pero es seguro que su deflagración acabará por ahogar las pocas y complicadas estra­tegias que el líder del Partido Popular acaricia todavía.

VICTORIA PREGO

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