dijous, 18 de febrer de 2016

2481-PUEDE PODEMOS

¿PODRA Pablo Iglesias aprovecharse de la extrema debilidad de Pedro Sánchez para satisfacer su inteligente voracidad de po­der? El líder podemita piensa que el socia­lista, si no consigue encaramarse en la pol­trona de Moncloa, no tiene otra alternativa que el sofá de su casa. Y está apretando las tuercas hasta el límite, seguramente para terminar cediendo... pero lo menos posible.
Pretende Iglesias que varios de los instru­mentos claves del Gobierno dependan de su vicepresidencia, facilitando la manipula­ción al modo chavista: RTVE, Centro Na­cional de Inteligencia, Centro de Investiga­ciones Sociológicas, BOE, comisión de sub­secretarios y relación del Gobierno con las Cortes. Y, además, una secretaría de Esta­do que articulará una policía política ai es­tilo de Cuba o Venezuela, en la mejor tradi­ción leninista. Los servicios de inteligencia estadounidenses, que mantienen una rela­ción profunda y constructiva con el CNI, habrán levantado las orejas de la primera potencia del mundo que mantiene en Espa­ña dos bases militares fundamentales para la estrategia del Pentágono, cuestionadas ahora por Iglesias.
El resto de las medidas de Podemos son las propias del comunismo del siglo XXI y producirían en poco tiempo la miseria en España y el caos económico, paliado solo en parte por la oposición de Europa, que hará lógicamente con Iglesias lo que ha hecho con Tsipras en Grecia. Lo más significativo del Frente Popular, que llama a la puerta, no es el alarmante programa anun­ciado por Podemos. Sánchez es un político menor, de cortos alcances y larga ambición. Iglesias ha demostrado una extraordinaria inteligencia y una simpatía personal que arrolla a cuantos le conocen. Se comerá crudo al líder socialista. Lo escabechará a las finas hierbas en cada Consejo de Minis­tros. La vicepresidencia de Iglesias, tal y co­mo está concebida, desplazará de hecho a la presidencia del Gobierno. En muy poco posibles para que Podemos le abra los por­tones del palacio de la Moncloa, salvo que en el PSOE le den una salida digna como candidato a las nuevas elecciones, lo que, por cierto, se está estudiando. Ante la ínsu­la Barataría, Sancho le dijo a Don Quijote: «Yo imagino que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado».
Que Sánchez pueda aliarse con Iglesias no parece fácil porque a los límites inter­nos del PSOE, a la presión de poderosas instancias internacionales, a las denuncias tiempo quedará claro que el verdadero po­der ejecutivo radica en el líder de Podemos, el cual proyecta una intervención periódica en TVE al estilo de Chávez en Venezuela.
Barones socialistas muy cualificados con­sideran, no sin razón, que la eventual alian­za de Sánchez con Iglesias significará la fagocitación del PSOE por Podemos y la jibarización del centenario partido que engrandeció Felipe González. Pedro Sán­chez sabe que los barones socialistas tienen razón, pero antes de emprender el camino hacia su casa hará todas las concesiones del PP y Ciudadanos, puede añadirse la ju­gada subterránea del líder podemita, que tal vez lo que pretende es forzar unas nue­vas elecciones en las que la alianza Podemos-IU desplazaría al PSOE a un tercer lu­gar de la vida política española. Como más vale ministerio en mano que ciento volan­do, son muchos los podemitas que harán lo posible para que el partido no renuncie al pesebre actual.


Luis María Anson

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